Archivo del Autor: Miguel A. Delgado

El más hermoso, rockero y divertido canto a la vida

corazones-rebeldesPor Miguel A. Delgado

¡Qué malos son los prejuicios! Por culpa de ellos, estuve a punto de perderme una de las películas que más me han gustado, divertido y hasta emocionado en los últimos tiempos. Y no es ningún dramón de ficción ni nada por el estilo, no, sino un documental de Stephen Walker, Corazones rebeldes, que sigue la preparación de un concierto por parte de los Young@Heart, un coro que se dedica a hacer versiones de canciones de pop, rock y hasta punk, y cuyos componentes tienen una media de ¡80 años! Sí, sí, como estáis leyendo.

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Celeeeeebriiiitis. Hoy: Zelda (“¡No se acerquen a la luuuuuz!”) Rubinstein

Zelda Rubintein como Tangina BarronsPor Miguel A. Delgado

Nuestra infancia nunca hubiera sido igual sin aquella mítica advertencia: “Carol Anne, no te acerques a la luuuuuz” (bueno, otras veces sí que le decía que se acercara, podía ser un poco lioso). Y es que uno no sabía qué daba más canguelo en aquella Poltergeist, si los fenómenos extraños que sacudían la casa construida sobre un cementerio indio (¡y luego dicen que en Estados Unidos no hay escasez de terreno!) o aquella medium, Tangina Barrons, que acudía a ayudar a la familia Freeling.

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Mi contribución a la igualdad

Bárbara Mori

Bárbara Mori

Por Miguel A. Delgado

La verdad es que me encontraba bastante preocupado por el hecho de que en este blog se estaban incumpliendo las más básicas reglas de igualdad: no hay más que echar un vistazo a la columna de la derecha para comprobar que uno de los posts más visitados es el dedicado a Hugo Silva (algo en lo que, estoy seguro, no debe influir para nada las fotos elegidas por mi compañera Belén). Huelga decir que eso creó un desequilibrio que sólo ahora se cierra. Y además, en guiño a Bea y su querencia por el cine en español, y a Jaime por su entusiasmo por la ciencia-ficción y el cine de género, no será una, sino dos las actrices que desfilarán por este post.

LA LATINA: Bárbara Mori es una actriz nacida en Uruguay en 1978, pero afincada desde muy pronto en México. Es toda una estrella en el país azteca, donde ha participado en numerosas telenovelas de éxito, y una figura seguida por los medios de comunicación. He de confesar que reparé en su existencia en el tráiler de Cosas insignificantes, donde no puede evitar quedarme subyugado por los ojos verdes que miraban a Carmelo Gómez. Bea y Miguel Losada dicen que, además, actúa muy bien… O sea, que lo tiene todo la chica. ¿Ganará entonces a… Sigue leyendo

¿Será ésta nuestra Lisbeth Salander?

Noomi Rapace como Lisbeth SalanderPor Miguel A. Delgado

El fenómeno Stieg Larsson es de los que tienen pocos precedentes. Nadie podría haberse imaginado que las tres obras policiacas póstumas de un periodista metido a novelista, sin experiencia previa como escritor de ficción, iban a tener la resonancia que han tenido, con las dos primeras entregas (Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina) aupadas en lo más alto de las listas de ventas de medio mundo, con la tercera a punto de aparecer y la película a escasas semanas de llegar a nuestras pantallas.

De hecho, esa imposibilidad de predecirlo es lo que puede ir en contra de la película. Concebida más como piloto de una serie televisiva, necesariamente comprime el complejo entramado de la primera entrega en una trama mucho más comprensible que puede dejarse muchas cosas por el camino. Y ha de descansar, inevitablemente, su fuerza en la pareja protagonista, especialmente en Lisbeth Salander, la joven asocial, casi anoréxica, genio de la informática y cracker consumada, capaz de sufrir las mayores humillaciones en su castigada vida y de, aún así, conseguir justicia a su muy particular manera.

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“Déjame entrar”: De ternuras y monstruos

Por Miguel A. Delgado

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El título de este post lo he cogido prestado, conscientemente, de la crítica que Jordi Costa hizo en El País de Déjame entrar. Porque resulta difícil encontrar un ejemplo más contundente en los últimos tiempos de una cinta que sea capaz de incorporar la ternura y lo monstruoso, lo terrible y lo delicado, la conciencia de que en un mundo como el que nos acoge parece cada vez más difícil encontrar algo a lo que agarrarnos para definir de manera concisa y clara qué es el bien y qué el mal. Porque, al igual que la nieve puede asfixiar cualquier flor que pretenda surgir en la oscura y gélida noche sueca, la vida llena de rutina y aburrimiento, de falta de perspectivas y de objetivos de los habitantes del barrio donde se encuentran los protagonistas sólo puede matar cualquier sentimiento, cualquier afecto, cualquier amor.

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Gafapasta 2.0

Homo gafapastensis tridimensionalis

Homo gafapastensis tridimensionalis

Por Miguel A. Delgado

¿Habéis experimentado ya vuestra primera experiencia tridimensional? Yo, sí, con Monstruos contra alienígenas.

Uno, como Clásico del programa (según clasificación entomológica de nuestra nunca lo suficientemente ponderada presentadora en su post inaugural), aún tiene recuerdos de las tentativas tridimensionales, normalmente aplicadas al género del terror, y que no se diferenciaban demasiado de los primitivos intentos de los años cincuenta. Eso sí, salvo algún susto aislado (recuerdo muy bien una escena en la que un coche se empotraba por detrás contra una camioneta llena de tubos, y uno de ellos se deslizaba contra nosotros), lo más que le quedaba a uno era un bonito dolor de cabeza, y unas risas si por casualidad mirabas hacia atrás y veías a todo el mundo con aquellas ridículas gafas de cartón y papel de charol azul y rojo (seguro que los oftamólogos, vulgo oculistas, de hoy en día, se echarían las manos a la cabeza).

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Pues todo eso ya pasó, porque poco dolor de cabeza, tan sólo una ligera molestia a los que ya llevamos gafas de serie y tenemos que añadir las necesarias para el 3-D. Y hasta han sido tan cucos los diseñadores, que han dejado a un lado los diseños rudimentarios para crear unos auténticos quevedos de gafapasta (bueno, de plástico, pero es que eso pasa con muchas de las supuestas gafas de pasta de hoy en día), con los que cualquier sujeto carne de filmoteca podrá penetrar en el territorio desconocido de los multicines de centro comercial sin sentirse fuera de su hábitat.

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