Más de 48 horas para Año Nuevo. Casi 47 millones de personas en España. Una conexión no puede ser tan difícil…

Por Paula Fabra

Sólo quedan tres días para que acabe el año y no son pocos los que esperan que con él se queden atrás muchos de los problemas, tragos amargos y malas costumbres que han poblado el ya agonizante 2009. Hay cierta tendencia a pensar que el uno de enero nos brindará la oportunidad de reconstruir algunas facetas de nuestras vidas desde los cimientos. También son muchos los que quieren despedir los viejos fantasmas y recibir los nuevos tiempos con grandes celebraciones tras ingerir o atragantarse con la última uva. Aunque la crisis parece haber disminuido las despilfarradoras fiestas de nochevieja en un 80 %, la gran mayoría no se priva de una tremenda comilona y una gran celebración en casa, con amigos o familiares. Pero supongamos lo siguiente: somos nuevos en la ciudad y acabamos de pasar el peor año de nuestra vida.

Ésta es la premisa dramática que nos propone  Alex Holdridge en Buscando un beso a medianoche (2008), ácida comedia romántica y ejemplo del cine independiente norteamericano, que ha sido descrita como una inteligente mezcla entre Clerks (Kevin Smith, 1994) y Once (John Carney, 2006).

Scoot McNairy da vida al deprimido y solitario Wilson, un joven de veintinueve años que acaba de instalarse en Los Ángeles y que lo único que quiere es olvidar su pasado encerrándose en casa. Su novia le ha dejado y le han robado un ordenador con todos los guiones en los que estaba trabajando. No tiene objetivos, ni planes, ni ganas de intentar reconducir su vida. Sin embargo, Jacob (Brian McGguire), su entusiasta compañero de piso, consigue convencerle para que cuelgue un anuncio personal en la sección de contactos de Craig´s List. “Misántropo busca misántropa. Estoy solo en Nochevieja y dispuesto a ponerme en ridículo”. Poco después suena el teléfono “¿Eres el misántropo?”. Es Vivian (Sara Simmonds), una rubia neurótica que pretende encontrar al amor de su vida en Internet antes de que expire el año. Aquí comienza la historia de dos personajes vulnerables, sensibles y llenos de contradicciones que van creciendo en intensidad mientras pasean sin rumbo por las frías calles de Los Angeles, conociéndose y enamorándose un poco más a cada paso.

Este film de sentimientos universales, con una espléndida fotografía en blanco y negro, un guión más que inteligente y unos diálogos brillantes, es el plato ideal para los que en estas fechas quieren huir de algo o de alguien, hacia otro algo u otro alguien que está ahí fuera, en alguna parte. Sólo hay que echarse a andar con fuerzas e ilusión en esta nueva década que para algunos parece presentarse cuesta arriba. Muy recomendable para aquéllos que como el director sean unos románticos sin remedio, de ésos que cuando el viento sopla a favor escuchan de fondo una música tan evocadora como la banda sonora de este filme. La película proclama “14 horas para el Año Nuevo. 12 millones de personas en Los Ángeles. 1 conexión no debería resultar tan difícil…” Nosotros lo tenemos más fácil, todavía nos quedan más de 48 horas.

Feliz año y suerte en la búsqueda.

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Una respuesta a “Más de 48 horas para Año Nuevo. Casi 47 millones de personas en España. Una conexión no puede ser tan difícil…

  1. Clara Jiménez Cruz

    Grandísima elección para estas fechas. Una de esas películas que dejan buen sabor de boca durante varios días…

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