Cinco minutos con Tony Gilroy y Clive Owen

Por Francesca Aldrich

Tengo que reconocer que me he vuelto a enamorar. Me faltaron minutos, horas y días con el director Tony Gilroy y en cambio me sobraron con el atractivo Clive Owen. No era lo esperado, y no es lo que se escribe en el guión, pero ocurrió así. La forma desaliñada del director y escritor Tony me cautivó y me recordó a un amigo cercano pero que mucho, mucho. Su mirada ojerosa pero tierna y su forma de decirme “cool questions” al final de la entrevista casi me hacen entrar en parada cardiorrespiratoria.

Les entrevisté hace unos meses con excusa del estreno en España de Duplicity, la historia de dos espías gubernamentales, Clare Stenwick (Julia Roberts) y Ray Royal (Clive Owen) reconvertidos a espías corporativos que quedan atrapados en una aventura amorosa secreta. Cuando se ven envueltos en una trama de espionaje en la que hay mucho en juego, descubren que la parte más difícil del trabajo es saber hasta qué punto se puede confiar en tu pareja.
Sí que debe ser difícil tener un novio/ amante cuya profesión es ser un mentiroso profesional. Y esta es la parte de la película que más me gustó porque tengo que reconocer que la trama de espionaje me flojeaba un poco, perdóname Tony, porque me encantas y tú la escribiste, pero no me acabó de convencer.

Mención especial hay que hacer a Tom Wilkinson y Paul Giamatti que interpretan a dos desaprensivos directivos que están dispuestos a todo por robar la formula secreta que les hará multimillonarios.

Julia y Clive ya habian trabajado juntos en Closer y su empatía en cámara funciona bien. Interesante es que quien dio la idea a Tony Gilroy, (¡ay!, cada vez que escribo su nombre me derrito), que fue George Clooney en una de esas fiestas de Hollywood. Buen consejo porque funcionan como pareja aunque no sean creíbles como espías.


Pero yo me quiero concentrar en Tony, el director también realizador y guionista como en esta película de su debut cinematográfico con la película Michael Clayton (nominada en su día a siete oscar). Le intenté sonsacar cuál sería su siguiente proyecto con poco éxito. Y si vendría mas por España, claro, pero no fue posible. Sí me llegó a decir que aunque la profesión de director era mas divertida que la taciturna vida del escritor solitario, volvería a escribir aunque le daba un poco de miedo. Y sí que da vertigo la verdad, enfrentarse al papel en blanco con las ideas saliendo a borbotones sin control, sin acentos ni pausas.

En esta su segunda película, ha creado una historia llena de agujeros negros contra el telón de fondo de la carrera entre dos tiburones de la industria para ser el primero en comercializar un producto milagroso. Pero el núcleo de la historia es la guerra emocional de los dos amantes / espías (Owen y Roberts) que se enfrentan en esa batalla corporativa, o al menos, eso parece.

La historia nace de la fascinación que siente Tony Gilroy por las complejidades del espionaje industrial. Durante los años en que se documentaba para escribir los guiones de las diferentes entregas de Bourne, tuvo ocasión de hablar con personas ligadas al mundo de los espías, y sabía que muchos se pasaban al sector privado.

Él dice, y le parafraseo, que documentándose para escribir la película averiguó que “según las estadísticas, el robo corporativo oscila entre cincuenta y cien mil millones de dólares al año. No existe una sola corporación en este mundo que no tenga un departamento de inteligencia con un sistema ofensivo y defensivo. En otras palabras, un grupo de espías”.

Para algunas escenas, dice mi queridísimo Tony (me vuelvo a derretir) que tomó como referencia una de las obras maestras de Stanley Kubrick, la nihilista ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú, de 1964. Buena elección, sí señor. Si es que este chico es casi perfecto.

También le pregunté a Mr. Gilroy sobre la elección del nombre de las empresas, asunto que me fascina, el elegir nombres para los personajes y empresas. Me confirmó que mi fascinación, es al igual que divertida complicadísima, sobre todo cuando se refiere a empresas, donde el departamento legal de la productora tiene que hacer un exhaustivo estudio de logos y nombres similares para no entrar en conflicto legal. Por lo que, lo que a uno se le ocurre como genial, no siempre se queda en el papel. Pero sí que me gustan los nombres escogidos en esta película, de las empresas en guerra (Burkett & Randle y Omnikrom). No tuve tiempo de preguntarle si luego podrían ser utilizadas para uso propio. Manías que una tiene con la edad y una pasión desmedida por el mundo del cine.

Y para terminar le pregunté a Tony qué era para él Vivir de Cine, y me contestó dubitativo al principio pero fue cogiendo confianza a medida que respondía:  “Vivir de Cine es tener tiempo, el tiempo es gratis pero en estos días es un bien preciado”. Tony, yo te regalo mi tiempo el día y la hora que quieras con una buena botella de vino y mucho alimento para el estomago y el corazón. Vuelve pronto sin o con Clive. Tú solito te vendes muy bien.

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Una respuesta a “Cinco minutos con Tony Gilroy y Clive Owen

  1. francesca aldrich

    que buena foto elegiste querido miguel angel !!! gracias como siempre.

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