¿Agallas o escamas?

Por Clara Jiménez Cruz

Agallas 1Al hablar de una película como Agallas servidora no puede hacerlo de manera objetiva, al menos no como espectadora.

Entre agosto y septiembre de 2008 comenzó el rodaje de una historia que hace unos 7 años llegó a las manos de Andrés Luque y Samuel Martín, y comenzó este viaje. Hace unos 7 años, cuando yo apenas tenía 13, leí ese guión, y jamás pensé que formaría parte del proyecto. Sin embargo, el 1 de agosto de 2008 llegué a La Coruña para ser el último mono del equipo de dirección, la meritoria.

Ciudad nueva, gente nueva, trabajo nuevo… De pronto me vi sumergida en el vertiginoso ritmo de un rodaje sin tener siquiera tiempo para pararme a pensar: esa misma tarde había ensayos con actores. En un hotel a las afueras de La Coruña un veterano Carmelo Gómez y un menos experimentado Hugo Silva repiten una y otra vez los diálogos que Javier Echániz y Juan Antonio Gil Bengoa crearon hace tanto tiempo para contar una historia de narcos gallegos, de una vida perra, de malos malísimos. La historia que tantas veces Andrés y Samuel han imaginado en su cabeza. “Yo sólo quiero rodar lo que tú has imaginado” le dijo una tarde en el cementerio de Cambados Juan Carlos Gómez, director de fotografía, a Andrés, mientras Samuel, vestido de cura, daba su speech por la muerte de un narco. Y así ha sido.


agallas hugo silva carmelo gómez

Gracias al trabajo de todos y cada uno de los que estábamos en el rodaje, Andrés y Samuel han cumplido su sueño, y nos cuentan esta historia. Sebas (Hugo Silva), un macarra recién salido de la cárcel, comprende con relativa rapidez que el dueño de Isolina Productos del Mar no se ha pagado el Jaguar y el chalé con piscina a base de calamares y cangrejos y poco a poco, a base de engaños y perrerías, pasando por encima del encargado, Raúl (Celso Bugallo), consigue llegar al jefe, Ramón Regueira (Carmelo Gómez), y entrar a formar parte del nutrido círculo del narcotráfico gallego. La idea de Sebas es pasar por encima de Regueira, pero como en algún momento dice Antonio (Carlos Sante), mano derecha del jefe, el listillo piensa y hace, mientras que el listo piensa, vuelve a pensar, piensa un poquito más y por fin hace. De ahí que Regueira prefiera tener sus escamas antes que las agallas de Sebas.

Agallas 2 piscinaAl ver la película no puedo evitar recordar la llegada de Carmelo Gómez después de sus clases de gallego, repitiéndose una y otra vez el diálogo para mantener el acento que la profesora le había enseñado. A Hugo Silva cuando, después de haber pasado por maquillaje, se alejaba un poco del set y comenzaba a meterse en el personaje como si de una metamorfosis se tratase. Imposible olvidar un día en Villa Isolina, cuando a las 8 de la mañana con una bruma y un frío del carajo, Carmelo, Hugo y Carlos tenían que meterse en la piscina y poner cara de placer… Tampoco de cómo Rula Blanco y Tomás Lijó demostraron ser unos magníficos actores cuando hasta el momento sólo habían hecho figuración. O de la figuración de las noches que rodamos la fiesta en el jardín: ellos en traje de noche y tirantes mientras que el equipo íbamos en forro polar y los directores, que aunque noveles están ya talluditos, le transmitían las órdenes a Antonio Ordoñez, primer ayudante de dirección, con una mantita por encima de las piernas para no pasar frío.

Durante agosto y septiembre de 2008 unas 50 personas trabajaron 12 horas al día, unas semanas de día y otras de noche, con el fin de que este proyecto saliera adelante. Quizás sea porque es la primera, quizás sea porque tengo puesta una ilusión especial en Agallas, pero me siento orgullosa de ser parte de ella, de haber puesto mi granito de arena por llevarla adelante. Ese sueño que empezó hace tantos años, se ha hecho realidad, visitó el Festival de Málaga y el próximo 4 de septiembre llega a las pantallas. Disfrútenla, no se van aburrir: es tan trepidante como el rodaje; ríanse: está llena de humor negro y retranca gallega; y por último fíjense en  lo que ha costado hacer Agallas, y vean lo que cuesta hacer una película: por esto es por lo que hay que defender el buen cine. Supone demasiado esfuerzo como para dedicarlo a hacer cosas sin sentido.

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2 Respuestas a “¿Agallas o escamas?

  1. Simplemente un post espectacular. Mira que me cae mal Hugo Silva (que mala es la envidia), que deje de creer en el cine español de súper estrellas de portada de revistas juveniles como protagonistas que sólo buscan el tirón del actor por las personas que mueve y no por su calidad interpretativa pero si la recomendáis y has participado en ella merecerá, seguro, la pena ir a verla.
    Además, un Carmelo Gómez con acento “gallego”, interpretando a un capo de la mafia con un “finísimo” sentido del humor y de fondo una Galicia tristemente real pero tan bella como siempre (qué luz, qué gente, QUÉ COMIDA!!!) merece mi entrada.
    Al fin y al cabo para una película, interprete quien interprete, sea famoso o no, lo importante como dijo Manuel Manquilla en Airbag (en un papel similar pero mucho más de andar por casa): “Mira nena, aquí hay cuestión: el concepto es el concepto. Esa es la cuestión.”

  2. Pude verla en el festival de Málaga; muy buena. Te engancha desde principio al final. !Y qué final! Hacía años que no se hacía una película española como ésta. Un thriller de los mejores y con humor. La crítica de Clara Jiménez acertada, muy personal y muy objetiva a pesar de su implicación. No dejéis de verla.

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