Entre mis recuerdos

La guerra de las galaxiasPor Quique Sanchís

Nostálgico que se ha levantado uno. Utilizando el titulo de una maravillosa canción de Luz Casal como título, me he decidido a compartir esos “clásicos” que han marcado el crecimiento de un personaje como yo, cinematográficamente hablando, claro. Me resulta gracioso que todos mis recuerdos de cine de cuando era pequeñajo sean en A Coruña, aunque claro, allí ir al cine era darte un pequeño paseo, no como en Madrid. Eso lo aclara todo.

Mi primer recuerdo fue ver La guerra de las Galaxias en el cine Paris, un pequeño y estrecho cine de la calle Real, una de las mas céntricas de la ciudad. Ahora ese cine es una tienda de ropa, una pena. Me llevó a verla mi padre, y aunque no tengo un recuerdo demasiado claro, sí se me quedó grabada una frase que mi padre me repitió varias veces: “Cierra la boca”. Pero qué le iba a hacer, si alucinaba con los viajes galácticos y las desventuras de Han Solo, la princesa Leia y, sobre todo, con Luke Skywalker. Mi personaje preferido, y nunca he sabido por qué, la verdad, porque el pobre algunas veces es bastante simple y sosete. Incomprensible.

Los rescatadores

Mi segundo recuerdo es para el señor Disney y sus creaciones. La primera película suya que vi fue Los rescatadores. Marcaron, y tengo testigos, mis vacaciones posteriores en tres cosas: buscaba mensajes en botellas por la playa por si tenía que salvar a alguien (faltaría más), entendí que las mujeres siempre mandan (a tan temprana edad y gracias a una ratona) y, sobre todo, y lo más preocupante, me pasaba ratos intentando hablar con las gaviotas por si acaso alguna conocía al albatros de la película. Divertido.

Tod y TobyA Los rescatadores, y ya algo mas mayor y coherente, le siguió Tod y Toby, película bastante olvidada y maltratada en la época. Aunque me encantó en su momento, lo que mas recuerdo es lo mucho que me aterró. Nunca olvidaré el feroz oso con el que tienen que lidiar el perro y el zorro. La primera vez que pasé miedo sentado en una butaca. Imborrable.

La tercera película que recuerdo con cariño, algo mas mayor, fue E. T. ¡Madre mía, que panzada de llorar! ¡Y de reír! Creo que no ha habido película en la que haya pasado mas rápidamente del llanto a la risa que la del extraterrestre más E. T.famoso de todos los tiempos (con permiso de Alf, claro). Y lo peor fue disimular el llanto, que para algo era el mayor de mis primos, aunque reconozco que al final ya ni pude. No soportaba verle tan pálido. Pobre.

Superman, las películas de Parchís y las de Enrique y Ana, Krull, la reposición en cines de Fantasía de Disney, Legend… Demasiados recuerdos para contarlos todos. Películas en pantalla grande que llenaban mis ojos y, sobre todo, mi imaginación. Y cómo lo agradezco en la actualidad. Ojalá las generaciones del DVD y el ordenador sean capaces de recordar de la misma forma esa magia especial que solo nos da el cine en pantalla grande.

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