Recuperando la esencia del cine

Festival SaharaPor Blanca Cambronero

En el cine, cuando nos hablan de algún festival, a menudo nos viene a la cabeza las mismas imágenes: alfombras rojas, vestidos de impresión, joyas carísimas, premios prestigiosos y glamour, mucho glamour. Ese glamour que rodea este arte y que muchas veces hace olvidar a la gente que, al fin y al cabo, de lo que se trata es de ver una buena historia, contada por un buen director, e interpretada por unos buenos actores.

El circo mediático es bastante cómplice de este aura de lujo y despilfarro donde parece más importante la marca de lo que llevas puesto que el papel que interpretas. Sin embargo, ¿Qué pasa cuando las alfombras rojas se cambian por arena, los diseños de Armani se tornan en unos simples vaqueros y los premios se dan a la luz de la luna en mitad del desierto?

Eso es lo que ocurre en el Festival Internacional de Cine del Sáhara, el único del mundo que se realiza en una campamento de refugiados, y que gracias a la iniciativa de mucha gente que sigue acordándose de que el cine es, ante todo, cultura, han conseguido que se celebren ya seis ediciones.

Allí, en mitad de la hamada argelina, se clausuró ayer este Festival que tiene por protagonistas al público, y no a los creadores. Sin olvidar la labor de éstos, este proyecto intenta, de mano de su organizador, el realizador peruano Javier Corchera, acercar el arte cinematográfico a una población que lucha cada día por sobrevivir a más de 30 años de exilio.

El cine ha sido siempre una forma más de acercar pensamientos, de reflejar la realidad del otro y la nuestra propia, y esta intención, que a veces creemos perdida por los flashes y el espectáculo, se recupera cada año en mitad del desierto.

Una pantalla instalada sobre el remolque de un camión, y la ilusión de cientos de saharauis por ver y conocer, hacen que el este arte recupere su espíritu más puro, el de trasmitir sensaciones y crear sentimientos en el que nos veamos reflejados todos, seamos de donde seamos.

Como ha dicho estos días la actriz marroquí Farah Hamed, que acudió al Festival a pesar de la oposición del Gobierno de su país y de gente de su familia: “ El Festival es una muestra de que los pueblos no son los enemigos y son los gobiernos y los intereses económicos y políticos los responsables del sufrimiento del pueblo”.

Esta es la verdadera magia del cine, y se demuestra cada año en un lugar donde las estrellas sólo se ven en el cielo y las alfombras sirven de asiento para todos aquellos que disfrutan de la sencillez y la belleza de ver una buena película.

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2 Respuestas a “Recuperando la esencia del cine

  1. Miguel A. Delgado

    Desde luego, la imagen de una pantalla iluminada en medio del desierto tiene que ser tremendamente sugestiva…

  2. Pingback: Bajo el cielo « Los críticos de élite no comen palomitas

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